Un enlace compartido de ChatGPT bastaba para leer tus chats privados: qué pasó y qué debe revisar una empresa
El 28 de octubre de 2026, la empresa de seguridad Parameter publicó cómo había conseguido que una conversación compartida de ChatGPT ejecutara código en la sesión de quien la abría. Con ese código, en una prueba con cuentas propias, listó las conversaciones de la víctima, leyó una conversación privada que nunca se había compartido y envió su contenido a un servidor externo. En la práctica, el atacante podía hacer en ChatGPT cualquier cosa que pudiera hacer la víctima. Lo comunicaron a OpenAI el 18 de octubre y OpenAI lo corrigió el 26, lo calificó con su máxima prioridad y pagó una recompensa de 5.000 dólares.
El fallo ya está corregido y no hay que hacer nada para quedar protegido. Lo que deja al descubierto es otra cosa: cuánta información de la empresa hay en los chats de cada empleado, y en qué cuentas.
Cómo funcionaba, sin tecnicismos
ChatGPT permite compartir una conversación con un enlace público, y cualquiera que lo abra la ve en su navegador mientras tiene su propia sesión abierta. El investigador Mukul Goyal preparó una conversación con dos elementos que ChatGPT genera de forma normal: un gráfico interactivo, que carga una biblioteca para escribir fórmulas matemáticas, y una vista previa de una página web, que en teoría funciona aislada del resto.
El problema estaba en que esa biblioteca de fórmulas aceptaba mensajes de cualquier origen sin comprobar quién los enviaba. Desde la vista previa supuestamente aislada se le podía mandar un mensaje que acababa insertando código en la página principal de ChatGPT, con la sesión del usuario. Para saltarse las protecciones del navegador, el código se colaba a través de un servicio de YouTube que ChatGPT tenía permitido. En la primera versión la víctima tenía que pulsar la vista previa; en una variante posterior bastaba con abrir el enlace.
El atacante podía hacer llegar el enlace como cualquier otro enlace a una conversación de ChatGPT: por correo, por un chat de trabajo, en una incidencia de soporte o en una red social. Es el tipo de enlace que la gente abre sin pensarlo, porque compartir conversaciones es para eso.
¿Puede haberme afectado?
Solo si, antes del 26 de octubre, abrió con su sesión de ChatGPT iniciada un enlace de conversación compartida que venía de alguien desconocido o poco fiable. Los investigadores hicieron sus pruebas con cuentas propias y no han informado de ataques contra terceros, pero desde fuera no hay forma de saber si alguien más descubrió lo mismo antes.
Si tiene dudas, estas comprobaciones son rápidas y valen igual para cualquier cuenta de ChatGPT:
- Cierre la sesión en todos los dispositivos desde la configuración de seguridad de la cuenta y vuelva a entrar.
- Active la verificación en dos pasos si no la tiene.
- Revise en los controles de datos la lista de enlaces compartidos y elimine los que ya no hagan falta.
- Revise qué aplicaciones y conectores tiene vinculados a la cuenta (correo, almacenamiento, calendario) y quite los que no reconozca o no use.
Lo que debería revisar una empresa
Este caso no va de ChatGPT en particular. Cualquier servicio web puede tener un fallo así, y en todos ellos la pregunta útil es la misma: si alguien leyera los chats de uno de nuestros empleados, ¿qué encontraría? En muchas empresas, la respuesta es incómoda: presupuestos, contratos pegados para resumirlos, datos de clientes, nóminas, código o correos internos.
- Cuentas personales frente a cuentas de empresa. Si los empleados usan ChatGPT con su cuenta personal, la empresa no puede ver ni gestionar esas cuentas, ni exigir la verificación en dos pasos, ni retirar el acceso cuando alguien se va. Los planes de empresa de los distintos proveedores de IA existen precisamente para eso.
- Una política de uso escrita y corta. Qué herramientas de IA están permitidas, qué datos no se pegan nunca (datos personales de clientes, credenciales, información confidencial) y quién decide las excepciones.
- Los enlaces compartidos son enlaces. Hay que tratarlos con la misma prudencia que cualquier enlace recibido por correo o por chat, aunque parezcan inofensivos porque apuntan a una web conocida.
- Para documentación sensible, valorar otras opciones. Cuando el uso principal es consultar documentos internos, una solución con los datos bajo control de la empresa reduce mucho lo que queda expuesto si falla un servicio externo.
En ese último punto, una IA privada instalada en sus propios equipos o un sistema RAG sobre su documentación permite que los empleados pregunten a los documentos de la empresa sin que esos documentos acaben en el historial de una cuenta personal.
Conclusión práctica
OpenAI respondió rápido y el agujero está cerrado. El aprendizaje para una pyme es que las herramientas de IA ya contienen tanta información de la empresa como el correo, y merecen la misma gestión: cuentas corporativas, verificación en dos pasos, reglas claras sobre qué se comparte y alguien que lo revise de vez en cuando.
Si quiere ordenar el uso de la IA en su empresa (qué herramientas, con qué cuentas, con qué normas y qué alternativas privadas tiene sentido montar), lo vemos con usted.
Fuentes
Información actualizada a 2 de noviembre de 2026.
- Parameter: «Do the Math: How We Took Over ChatGPT Accounts» (28 de octubre)
- Ostorlab: cronología del aviso y quién pudo verse afectado
- AI TL;DR: corrección del 26 de octubre, prioridad P1 y recompensa
- DEV Community: verificación independiente de las dos piezas del ataque
- elhacker.NET: fallo crítico en ChatGPT permitía secuestrar cuentas
Nota editorial: este artículo se ha preparado con ayuda de herramientas de inteligencia artificial y lo ha revisado y publicado Abant Sistemas (LA PEQUEÑA MANZANA SLU), que asume su responsabilidad editorial. Si detectas un error, escríbenos a info@abantsistemas.com.