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Mantenimiento y soporte IT

Mantenimiento informático sin sobresaltos para tu empresa

Un mantenimiento serio no se mide por lo rápido que se atiende una avería, sino por cuántas averías dejan de ocurrir. Nos hacemos cargo del parque informático completo —equipos, servidores, correo, red, copias y accesos— con soporte al usuario en remoto y presencial, y con el trabajo preventivo que hace que el teléfono suene menos cada mes.

  • Un solo interlocutor para usuarios, servidores y proveedores
  • Preventivo real: inventario, actualizaciones y revisión de copias
  • Modelos de contrato flexibles, sin permanencias de años
Lo que solemos encontrar

Por qué un mantenimiento acaba no funcionando

Casi siempre por lo mismo: el contrato cubre incidencias pero nadie se ocupa de que dejen de aparecer.

Todo es reactivo

El proveedor sólo aparece cuando algo se rompe. Nadie revisa actualizaciones, espacio en disco, estado de los discos, logs de copias ni permisos, así que los mismos incidentes vuelven cada trimestre.

No hay inventario ni documentación

Nadie sabe cuántos equipos hay, qué licencias se pagan, quién administra el dominio ni cómo está montado el servidor. Cada intervención empieza por investigar lo que ya debería estar escrito.

La bolsa de horas se consume en lo urgente

Cuando cada hora usada en prevención es una hora menos para emergencias, la prevención no se hace nunca. El modelo de contrato acaba determinando la calidad del servicio.

Rotación de técnicos

Cada incidencia la atiende alguien distinto que no conoce tu entorno. El tiempo se va en contexto, y los arreglos improvisados se acumulan hasta que nadie entiende cómo está montado el sistema.

Qué cubre

Qué incluye un mantenimiento informático completo

Puedes contratarlo entero como outsourcing IT o quedarte sólo con las piezas que no cubres internamente.

Helpdesk y soporte al usuario

Atención a las incidencias del día a día por teléfono, correo y acceso remoto: correo, impresoras, permisos, aplicaciones, equipos lentos. Con visita presencial cuando el problema es físico.

Gestión del parque de equipos

Altas y bajas de personal, preparación y despliegue de equipos nuevos, actualizaciones de sistema, antivirus, cifrado de disco y control del ciclo de vida del hardware. Mac, Windows y Linux.

Administración de servidores y red

Windows Server, Directorio Activo, Exchange, servidores de archivos, virtualización, switches, WiFi y VPN. Monitorización, actualizaciones planificadas y resolución de incidencias.

Administración del entorno cloud

Microsoft 365 o Google Workspace: buzones, licencias, unidades compartidas, políticas de seguridad, dispositivos gestionados y control de accesos externos.

Supervisión de copias de seguridad

Revisión periódica de que las copias se ejecutan, ocupan lo que deben y se pueden restaurar. Con pruebas reales de restauración, no sólo con la comprobación del informe diario.

Interlocución con terceros

Hablamos por ti con el operador, el proveedor del ERP, el fabricante o el desarrollador de la web. Es una de las partes que más tiempo ahorra a dirección y casi nadie la incluye.

Cómo se implanta

Entrar en una empresa sin romper nada

La transición desde otro proveedor es el momento más delicado. Se planifica antes de tocar el primer sistema.

Auditoría y traspaso

Inventario de equipos, servidores, licencias, dominios y accesos, y verificación de titularidades. Sabemos qué hay y quién es el propietario legal de cada cosa antes de asumir la responsabilidad.

Plan de estabilización

Priorizamos lo que representa un riesgo inmediato: copias que no restauran, sistemas sin actualizar, cuentas sin doble factor, accesos de personas que ya no están.

Rutina de servicio

Soporte diario más un calendario fijo de tareas preventivas: revisión de copias, parches, capacidad, estado de discos, altas y bajas y limpieza de permisos.

Revisión con dirección

Reunión periódica con datos: incidencias por tipo, cuáles se repiten, qué se ha corregido de raíz, qué equipos toca renovar y qué riesgos siguen abiertos.

Condiciones del servicio

Son compromisos de método, no promesas comerciales: forman parte de cómo trabajamos en todos los proyectos.

Hablemos de tu caso
  • Inventario y documentación técnica actualizados y entregables en cualquier momento
  • Técnico de referencia que conoce tu entorno, con respaldo del resto del equipo
  • Horas de preventivo reservadas: no se canibalizan con las urgencias
  • Informe periódico de incidencias y de estado de sistemas y copias
  • Sin permanencia larga: el servicio se sostiene por resultados, no por contrato
  • Credenciales y accesos siempre a nombre de tu empresa, nunca del proveedor

Preguntas frecuentes

¿Dais servicio fuera del área de Barcelona?

El soporte remoto lo prestamos en toda Cataluña y en el resto de España, y cubre la mayor parte del trabajo: incidencias de usuario, servidores, correo, copias, seguridad y administración de sistemas se resuelven sin pisar la oficina.

La asistencia presencial la concentramos en Barcelona, Castelldefels, el Baix Llobregat y el área metropolitana. Si tu empresa está fuera de esa zona y necesita manos con frecuencia —montar equipos nuevos, cableado, hardware que falla— conviene hablarlo antes: a veces la solución es combinar nuestro soporte remoto con alguien local para lo físico, y lo decimos abiertamente en lugar de prometer una presencia que no tendríamos.

¿Qué modelo de contrato conviene: bolsa de horas, cuota fija o por incidencia?

La bolsa de horas es la más flexible y tiene un problema estructural: cada hora que gastamos en prevención es una hora menos disponible para emergencias, así que el incentivo empuja a no prevenir. Funciona bien cuando la empresa ya tiene alguien interno y sólo necesita apoyo puntual de especialista.

La cuota fija mensual es la que produce mejor servicio a medio plazo, porque nos interesa exactamente lo mismo que a ti: que haya menos incidencias. A cambio exige definir con claridad qué entra y qué no, y no compensa en empresas muy pequeñas o con un parque muy simple.

El pago por incidencia sólo tiene sentido como puerta de entrada o para necesidades esporádicas. Como modelo permanente es el más caro de todos, porque cada intervención se paga a precio de urgencia y nadie mantiene el contexto entre una y otra.

¿Qué diferencia hay entre mantenimiento preventivo y reactivo?

El reactivo es responder cuando algo falla; el preventivo es el trabajo programado que evita ese fallo: parches, revisión de espacio y estado de discos, comprobación de copias, renovación de certificados, limpieza de permisos y control del ciclo de vida del hardware. El preventivo no se ve —su resultado es que no pasa nada— y por eso es lo primero que se recorta y lo que más caro sale a los dos años. Un contrato serio reserva tiempo para ello de forma explícita.

¿Cómo se mide si el mantenimiento está funcionando?

No por la velocidad de respuesta aislada, que es fácil de maquillar. Miramos el volumen de incidencias por usuario y su tendencia, cuántas son repeticiones del mismo problema, cuántas se resuelven en el primer contacto, el tiempo de indisponibilidad real de sistemas críticos y el resultado de las pruebas de restauración de copias. Si el número de incidencias no baja con los meses, algo se está tratando en la superficie. Publicamos estos datos en la revisión periódica; lo que no hacemos es prometer cifras de SLA antes de conocer tu infraestructura.

Ya tenemos un técnico interno. ¿Tiene sentido contratar mantenimiento externo?

Sí, y suele ser la mejor combinación. El técnico interno conoce el negocio, las personas y las aplicaciones propias mejor que cualquier externo, y resuelve el día a día con una inmediatez que nadie puede igualar. Lo que le falta habitualmente es profundidad en áreas concretas —servidores, red, seguridad, migraciones— y cobertura cuando está de baja o de vacaciones. En ese reparto nosotros hacemos de segundo nivel y de equipo de proyectos, y él sigue siendo la cara visible. Lo que no funciona es dejar las responsabilidades sin escribir: ahí es donde se pierden las cosas.

¿Cómo se hace el cambio desde nuestro proveedor actual?

Empezamos por documentar qué hay y verificar titularidades: dominio, licencias, correo, copias, contratos de operador. Es habitual encontrar servicios registrados a nombre del proveedor saliente, y eso hay que resolverlo antes de nada. Después planificamos el traspaso por fases, empezando por lo que no interrumpe la operación, y dejamos para el final lo que exige ventana de servicio. No necesitamos que el proveedor anterior colabore para hacer una transición limpia, aunque cuando lo hace todo va más rápido.

¿Qué no incluye un contrato de mantenimiento?

Los proyectos con entidad propia: migraciones, cambios de servidor, despliegue de una nueva sede, implantación de Microsoft 365 o una renovación completa del parque. Se presupuestan aparte porque tienen alcance, plazo y riesgo propios, y meterlos dentro de la cuota mensual sólo sirve para encarecerla o para que acaben haciéndose mal. Tampoco incluye el desarrollo de software a medida ni el soporte de aplicaciones de terceros más allá de la interlocución con el fabricante.

¿Cuánto cuesta el mantenimiento informático de una empresa?

No hay una tarifa única que sirva para todas las empresas, y conviene desconfiar de quien la dé sin ver el entorno. El coste depende sobre todo de cuatro factores: el número de usuarios y equipos, los servidores y servicios que hay que administrar (correo, ficheros, ERP, copias), el tiempo de respuesta que necesitáis y cuánta presencia física exige vuestra forma de trabajar.

Por eso preparamos el presupuesto después de conocer el entorno. Lo que sí se puede adelantar es dónde se va el dinero cuando no hay mantenimiento: urgencias pagadas a precio de urgencia, equipos que se sustituyen antes de tiempo y horas de gente parada esperando a que algo vuelva a funcionar.

¿Qué incluye el mantenimiento preventivo de un servidor de correo?

Si el correo está en Microsoft 365 o Google Workspace, la infraestructura la mantiene el proveedor y el preventivo se centra en la configuración: registros SPF, DKIM y DMARC correctos, reglas de reenvío sospechosas, buzones cerca del límite, protección contra phishing y copia externa de los buzones. Si el servidor es propio, como un Exchange on-premise, hay que sumar lo de cualquier servidor crítico: actualizaciones de seguridad en cuanto se publican, renovación de certificados antes de que caduquen, vigilancia de colas y espacio en disco, comprobar que no admite reenvío abierto y pruebas periódicas de restauración. Es de los servidores que más ataques reciben, así que también es el que menos margen tiene para posponer parches.

¿Hablamos de cómo está tu informática hoy?

Hacemos una auditoría del parque, los servidores, las copias y la seguridad, y proponemos el modelo de mantenimiento que encaja con tu tamaño. Sin compromiso y sin paquetes cerrados.

  • Respondemos en menos de 24 horas laborables
  • Presencial en Barcelona, Castelldefels y el Baix Llobregat; remoto en toda España

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